martes, 28 de julio de 2009

Samuel en la olla


Los que llegaron a pensar en algún momento que Bogotá era un isla en este mar de la corrupción, las componendas, la politiquería y el tráfico de influencias, perdón, de notarías, que es el gobierno nacional, deben estar dándose contra las paredes.

En una sola semana, la personería y la contraloría anuncian sanciones contra los secretarios más defendidos por Samuel Moreno, el de Movilidad y el de Educación, y el mismo alcalde confiesa que tuvo que destituir a Bernardo Villegas por inepto e incompetente en temas como el de la semaforización.

Las sanciones tienen que ver con sobrecostos y con fallas protuberantes en los procesos de contratación que favorecen a terceros con millonarias sumas. La Personería destituyó al Secretario de Movilidad, cosa curiosa, cuando ya no está en el cargo, porque entregó el inventario físico de taxis de la ciudad a la firma SIM, sin licitación y sin estudios previos, a través de una adición a un contrato de concesión con otro objeto que ya estaba ejecutando la citada empresa. El favorcito tuvo un costo se 5600 millones de pesos. En la práctica de poco han servido.

Por su parte, la Contraloría anunció a los medios que sancionará al secretario de educación Abel Rodriguez porque el Distrito pagó mil trescientos millones de pesos por un predio para la reubicación del colegio el Mochuelo, cuando el verdadero valor del terreno no alcanzaba los 400 millones.

Según Abel Rodríguez, Secretario de Educación, la irregularidad se presentó en una falsificación de un avaluo que le presentaron, lo que llevó a pagar la cifra. Pero a renglón seguido se lanzó a presentar el hecho como una persecución en su contra y si la sanción se llega a oficializar es casi seguro que la ADE, el sindicato de los maestros del Polo en Bogotá se lanzara a las calles a defenderlo y suspenderá las clases en los colegios públicos.

Nunca antes, desde los tiempos de Caicedo Ferrer, se había visto una administración tan acosada por investigaciones y sanciones como esta. Sin olvidar el lío del personero con DMG. Al alcalde Samuel Moreno el tema de la transparencia administrativa poco le importa. Hace lo mismo que el presidente Uribe, en vez de sanear su gabinete, defiende con bravuconadas a los corruptos. Qué rápido se está gastando Samuel el respaldo que le dieron sus electores. Ojala le quede algo de firmeza, capacidad gerencial y honestidad o terminará dándole la razón a los gomelos fascistas de Facebook que le quieren revocar su mandato, porque no conciben que alguien del Polo esté en el poder.