
Los que llegaron a pensar en algún momento que Bogotá era un isla en este mar de la corrupción, las componendas, la politiquería y el tráfico de influencias, perdón, de notarías, que es el gobierno nacional, deben estar dándose contra las paredes.
Las sanciones tienen que ver con sobrecostos y con fallas protuberantes en los procesos de contratación que favorecen a terceros con millonarias sumas.
Según Abel Rodríguez, Secretario de Educación, la irregularidad se presentó en una falsificación de un avaluo que le presentaron, lo que llevó a pagar la cifra. Pero a renglón seguido se lanzó a presentar el hecho como una persecución en su contra y si la sanción se llega a oficializar es casi seguro que
Nunca antes, desde los tiempos de Caicedo Ferrer, se había visto una administración tan acosada por investigaciones y sanciones como esta. Sin olvidar el lío del personero con DMG. Al alcalde Samuel Moreno el tema de la transparencia administrativa poco le importa. Hace lo mismo que el presidente Uribe, en vez de sanear su gabinete, defiende con bravuconadas a los corruptos. Qué rápido se está gastando Samuel el respaldo que le dieron sus electores. Ojala le quede algo de firmeza, capacidad gerencial y honestidad o terminará dándole la razón a los gomelos fascistas de Facebook que le quieren revocar su mandato, porque no conciben que alguien del Polo esté en el poder.
