jueves, 20 de agosto de 2009

Algo no pasa en la Feria del Libro


Fui a la Feria del Libro de Bogotá sólo porque México es el país invitado y por acompañar a un amigo que sigue creyendo que la cultura nos puede salvar de la barbarie en la que vive este país. De otra forma no hubiera ido. A lo mejor pienso como Woody Allen parafraseando a Groucho Marx: no sería miembro de un club que me tuviera a mí como miembro. No porque yo sea un escritor neurótico que aborrece la proximidad física de sus colegas. Si algo quedó claro en esta feria es que no alcanzo ni siquiera a la categoría de amateur, según los editores que rechazaron mis manuscritos. Si no quería ir era porque como lector esta feria está aportando poco, muy poco.

Desde hace unos cinco años o más, ya no recuerdo, la Feria del Libro, año tras año, es la misma: los mismos invitados, los mismos libros, las mismas charlas sobre nada. El año que China fue el país invitado el pabellón parecía un almacén de chucherías orientales. De Japón recuerdo unas clases de karate que daban cinturones negros. Cada año se ven menos mujeres bonitas atendiendo los pabellones. Hasta en eso las editoriales se han vuelto tacañas.

Pero hay sacrificios que uno hace por los amigos. Y fuimos. A pesar de que a última hora cancelaron su visita los Carlos; Fuentes y Monsivais.

El pabellón de México es digno de la cultura de ese país. Según cifras oficiales contiene casi 35 mil volúmenes. Eso sí hizo falta una mayor presencia gráfica y audiovisual, siendo México un país de pintores, muralistas y fotógrafos excelsos, y por nada del mundo pude conseguir una edición especial que sacó televisa sobre la película Los olvidados de Luís Buñuel ni la novela Terra Nostra de Fuentes.

En los demás pabellones y en los auditorios nada parece haber cambiado. El aburrimiento y la falta de innovación se apoderaron de este evento. Las estrellas de esta feria parecen ser el periodista colombiano Mauricio Vargas y su libro sobre Sucre -que coincidencialmente comienza igual que Crónica de Una Muerte Anunciada- y el sofrólogo Walter Rizo. El año pasado la figura central fue el humorista Roberto Gómez Bolaño. Algo va de un año a otro.

El único invitado ilustre de esta Feria parece ser Jorge Volpi, quien lanza su libro sobre Bolívar este sábado. Los demás eventos y charlas repiten la inercia de los años anteriores con un agravante: este año todo fue diseñado de una forma políticamente correcta. Ningún foro o Simposio que amenace con ventilar asuntos que puedan poner siquiera en duda las políticas del régimen. Eso si; atacar al Chávez, esa es la cuestión.

Al final uno termina aceptando que es mejor que haya Feria, por aquello de que la cultura nos puede salvar ….Pero ya es hora de que esta feria cambie, porque si sigue así, hasta la de Medellín será más atractiva: hay que traer escritores e intelectuales más importantes y exigirle al país invitado una presencia más estructurada.

viernes, 14 de agosto de 2009

Una Flor para Garzón

Si Jaime Garzón viviera hoy el DAS lo tendría chuzado, el presidente Uribe lo habría acusado de terrorista y narcotraficante, aliado de la “FAR”. Su nombre habría salido en mil doscientos treinta y cuatro correos del computador de Raúl Reyes.

Si Jaime Garzón viviera hoy no trabajaría en Caracol o RCN y en CM& lo tendrían relegado para que no dijera nada políticamente incorrecto. Es más, la Comisión Nacional de Televisión emitiría notas de protesta cada vez que saliera uno de sus programas al aire, por irrespetar al presidente del “pulso firme y mano armada”.

Si Jaime Garzón viviera hoy ya El Tiempo habría publicado en exclusiva un documento altamente secreto donde el humorista manifestaba su apoyo irrestricto a la causa de la revolución Bolivariana Chavista y, por supuesto, la Gurisati en la Noche de RCN le habría dedicado una semana completa para revelar sus nexos con las FARC, Al Qaeda, Hezbolá Y ETA, y para denunciarlo como traidor a la patria.

Si Jaime Garzón viviera hoy seguro estaría madreando a todos los que ayer salieron en televisión a decir que lo extrañaban y les hacía falta, cuando la mejor manera de recordarlo es seguir su ejemplo y reírse de esta mano de Godofredos Cínicos que nos gobiernan.

Si Jaime Garzón viviera hoy sería amenazado en todos los Consejos Comunales por el presidente, que lo retaría a darse en la jeta dónde fuera, marica.

Si Jaime Garzón viviera hoy ya lo habrían matado los mismos que lo mataron hace diez años. Otros. O los mismos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Festival de la lluvia, feliz cumpleaños Bogotá


Esta mañana Monserrate amaneció tapado de nubes. A mediodía, en la Avenida Jiménez con carrera séptima el viento se mandó con todo, con las gotas de esa lluvia boba que cae desde hace dos meses. Era uno de esos días típicamente bogotanos, fríos, grises, venteados. El día ideal para cumplir años, Bogota, salvo que en las calles nadie parecía darse por enterado y la misma ciudad no tenía la más mínima señal de que estuviera de fiesta.

Mientras caminaba contra esa lluvia boba, esquivando paraguas y parroquianos acelerados por los andenes de la séptima, sin una sola bandera amarillo y rojo en las ventanas, recordé que desde hace más de diez años, por esta época, se celebra el llamado Festival de Verano, un engendro para dilapidar los recursos públicos, sin afianzar la identidad de la ciudad ni desarrollar el sentido de pertenencia, que escasea en la mayor parte de los migrantes que llegaron a esta ciudad desde cualquier lugar del país.

El Festival de Verano es un engendro socio cultural, por muchas razones. Primero porque fue una idea promocional del canal City Tv, que se volvió oficial por la fuerza de su penetración en la ciudad. Segundo por su mismo nombre. Hablar de un festival de verano en una época en que soplan los vientos lluviosos sobre la ciudad y las noches son más heladas que nunca, es un despropósito semántico y climático. Muchas veces en mis labores de reportero o entrevistador, les pregunté a los directivos de cultura y turismo de la ciudad por qué seguían manteniendo ese absurdo nombre y me respondieron que no debía tomarse en forma literal, sino por lo que significa el verano en cuanto a sinónimo de alegría y vacaciones. Este año el absurdo llegó hasta crear un ambiente playero en el Simón Bolívar.

En materia de fiestas, todas las ciudades de Colombia tienen un claro concepto de lo que son, lo que quieren, como se llaman y como identifican su cultura, su entorno y su topografía. Para no ir más lejos, por estos días las Fiestas del Mar en Santa Marta o la Feria de las Flores en Medellín. En Bogotá unos magos del marketing y la cultura anglo nos clavaron un festival de nombre extraño por donde se le mire. Es como si en la Paz si hiciera un carnaval del Mar o en Machu Pichu las Fiestas del Desierto o en Neiva, en vez de San Juanero, Rock al Río.

El tercer absurdo de esta celebración es su agenda tan dispersa, caótica, errática. Hay de todo pero no hay nada memorable. No hay un evento central que uno espere todo el año, como la batalla de las flores o el desfile de silleteros o la cabalgata.

No hay una fiesta a la altura de esta ciudad para celebrar su cumpleaños. Es el gran fracaso de quienes manejan la cultura distrital y también un motivo de preocupación por todo el dinero que se despilfarra en celebraciones sin arraigo ni carisma. Solo nos queda decir, Feliz Cumpleaños Bogotá y que algún día se de por fin un Festival del viento o de la lluvia.

martes, 28 de julio de 2009

Samuel en la olla


Los que llegaron a pensar en algún momento que Bogotá era un isla en este mar de la corrupción, las componendas, la politiquería y el tráfico de influencias, perdón, de notarías, que es el gobierno nacional, deben estar dándose contra las paredes.

En una sola semana, la personería y la contraloría anuncian sanciones contra los secretarios más defendidos por Samuel Moreno, el de Movilidad y el de Educación, y el mismo alcalde confiesa que tuvo que destituir a Bernardo Villegas por inepto e incompetente en temas como el de la semaforización.

Las sanciones tienen que ver con sobrecostos y con fallas protuberantes en los procesos de contratación que favorecen a terceros con millonarias sumas. La Personería destituyó al Secretario de Movilidad, cosa curiosa, cuando ya no está en el cargo, porque entregó el inventario físico de taxis de la ciudad a la firma SIM, sin licitación y sin estudios previos, a través de una adición a un contrato de concesión con otro objeto que ya estaba ejecutando la citada empresa. El favorcito tuvo un costo se 5600 millones de pesos. En la práctica de poco han servido.

Por su parte, la Contraloría anunció a los medios que sancionará al secretario de educación Abel Rodriguez porque el Distrito pagó mil trescientos millones de pesos por un predio para la reubicación del colegio el Mochuelo, cuando el verdadero valor del terreno no alcanzaba los 400 millones.

Según Abel Rodríguez, Secretario de Educación, la irregularidad se presentó en una falsificación de un avaluo que le presentaron, lo que llevó a pagar la cifra. Pero a renglón seguido se lanzó a presentar el hecho como una persecución en su contra y si la sanción se llega a oficializar es casi seguro que la ADE, el sindicato de los maestros del Polo en Bogotá se lanzara a las calles a defenderlo y suspenderá las clases en los colegios públicos.

Nunca antes, desde los tiempos de Caicedo Ferrer, se había visto una administración tan acosada por investigaciones y sanciones como esta. Sin olvidar el lío del personero con DMG. Al alcalde Samuel Moreno el tema de la transparencia administrativa poco le importa. Hace lo mismo que el presidente Uribe, en vez de sanear su gabinete, defiende con bravuconadas a los corruptos. Qué rápido se está gastando Samuel el respaldo que le dieron sus electores. Ojala le quede algo de firmeza, capacidad gerencial y honestidad o terminará dándole la razón a los gomelos fascistas de Facebook que le quieren revocar su mandato, porque no conciben que alguien del Polo esté en el poder.

viernes, 24 de julio de 2009

Hay vida más allá de Bogotá: en Cali

Un fin de semana en Cali es suficiente para recordar que en este país los provincianos somos los rolos, que no sabemos lo que es un buen vividero y creemos que vivimos en la única ciudad que vale la pena en este país.

Nada de eso es cierto. Con solo tomar la autopista que va del Aeropuerto Bonilla Aragón al centro de la ciudad uno empieza a descubrir cosas que Bogotá nunca ha tenido. Una verdadera autopista, amplia, cruzada por puentes que nunca se embotellan, rematados por orejas y no por atajos ciegos y mal diseñados.

Llevaba como veinte años sin ir a Cali, pero me queda la absoluta seguridad de que fue así desde que se hizo ciudad, que fue bien hecha desde el principio y fue creciendo sin dañar su trazado inicial.

Cuando uno mira por la ventana del taxi ve que esas avenidas amplias están rodeadas de vegetación, de zonas aledañas para que uno camine y de ciclo rutas seguras y no de las porquerías que hay en Bogotá, como la de la carrera once.

Todo es amplio y tiene un lugar para el aire, porque en Cali hay muchos carros y buses y el MIO, pero SE RESPIRA, SE ESCUCHA. Es el mismo país, los mismos vallenatos llorones, el mismo reggaetton pornográfico, los mismos comentaristas deportivos prepotentes e histéricos, pero todo eso mismo sabe a algo diferente, porque se siente que hay una especie de idea de lo que es la vida, la vida simple la de tomarse un cholado en una esquina sin pensar que puede estar hecho con frutas pichas o rendido con agua sucia, la de mirar, la de comerse una buena carne en cualquier parte sin temor a que sea de perro, la de ir a un mercado de las pulgas sin tener que torear a drogadictos que se disfrazan de rastas, la de ir a cine de noche y dormir tranquilo.

Y eso que Cali sobrevivió a la guerra de los carteles, a una mano de alcaldes ineptos, y ahora se debate en el fuego cruzado de los lavaperros desquiciados. Con todo y eso, lo que le sobra es vida y ciudad y no como a nosotros los rolos que no tenemos ni vida ni ciudad, rodeados de paracos, pandilleros, barras bravas, basura y trancones.

viernes, 17 de abril de 2009

Queremos rock, pero bien lejos



El escritor Milan Kundera definía el infierno como el mundo en donde ya no hay silencio, en donde por todas partes se escucha música, y sobre todo rock. Creo que ese infierno es el que estamos viviendo sobre todo ahora que la música es como Dios, está en todas partes, es la que determina la forma de ser y vestir de los seres humanoides que caminan por las calles. El viejo slogan de MTV, NO MUSIC NO LIFE se ha hecho macabramente real. Sólo se habla de música. Hasta se mata por la música. ¿Hubo alguna vez una batalla campal entre seguidores de Vivaldi y Scarlatti? ¿Los seguidores de Mozart apedrearon alguna vez los faroles de las calles de Viena?

La música es el apartheid del siglo XXI y las tribus urbanas son legiones de autistas conectadas a un I-Pod.

Pero el viejo slogan de MTV puede tener una variante más macabra. MUSIC NO LIFE y lo repiten los vecinos del parque Simón Bolívar. Los que no pueden dormir o ni siquiera salir a la calle cada vez que hay un concierto. Uno pensaría que la semana santa es para descansar, pero los empresarios que trajeron a Kiss y la alcaldía que dio el permiso, no lo creen así. Y los vecinos de este parque creado para la recreación pasiva tuvieron que irse POR LA MUSICA A OTRA PARTE.

La otra variante del slogan de MTV, MUSIC NO LIFE es que su vecino se crea rap-ero, rock-ero o hiphop-ero o reggae--ero y se la pase todo el día o toda la noche azotando una batería sin sacarle nada más que golpes desesperantes. Y, por supuesto, ni la policía ni la alcaldía hacen nada. Obvio, también puede ser desesperante un violín una trompeta y los vecinos de Beethoven vivían locos con el músico. Pero es que ahora en cada casa o garaje hay un genio que se cree rockero, en este país que no ha dado uno sólo famoso. NI UNO SOLO.

Claro, de inmediato sale la diatriba contra los que tenemos más de cuarenta, que es que los cuchos no aguantan tantos decibeles, pero los que tenemos más de cuarenta llevamos cuarenta años escuchando rock y no por eso tenemos que teñirnos el pelo o quitarle el sueño a los vecinos.

El asunto es simple. La alcaldía debería hacer todo lo posible para que los vecinos del Simón Bolívar pudieran dormir tranquilos TODOS LOS DIAS, y para que las bandas de rock ensayaran a horas razonables y en sectores no residenciales. PERO ESO NO VA A PASAR, porque desde hace más de una década priman los derechos de los rap-eros, rock-eros o hiphop-eros sobre los de todos los demás ciudadanos. Por eso la alcaldía se tira todos esos millones en rock al parque, cuando eso debería ser organizado por empresarios particulares.

Pues hay malas noticias para los vecinos del Simón Bolívar. La Secretaría de Cultura ya anuncia en su web la realización de rock al parque para junio y de Hip Hop al parque para octubre, a pesar de que estos vándalos destruyeron todo el mobiliario urbano de los alrededores y los metaleros rompieron los vidrios de los barrios vecinos porque no pudieron ver IRON MAIDEN. NO HAY SANCIONES SE LES PREMIA.

Ojala no pase, pero si esto sigue así, algún día las calles de los barrios que rodean el Simón Bolivar serán como hoy es Cuadra Picha, el infierno de Kundera.


miércoles, 8 de abril de 2009

Medellìn, Cali y Bogotá, crucificadas por la inseguridad democrática

Armo esta nota con tres noticias que reflejan una poderosa coincidencia

29 muertos en cinco días en Medellín; parte de la racha sería por guerra en la 'Oficina de Envigado'

Un sector de esa banda sicarial declaró objetivos militares a sus jefes alias 'Valenciano' y a 'Yiyo' por negociar sus entregas con la DEA. Ayer, hubo ocho víctimas.
Cuatro personas baleadas en el Hotel Mayorca, en el centro de Medellín; un reinsertado del bloque Cacique Nutibara muerto en el barrio Manrique; un doble homicidio en el barrio Pablo Escobar; Mario Henao, miembro de la Corporación Democracia, reportado como desaparecido; un hombre de 26 años acribillado en el barrio Popular; cinco personas baleadas en la comuna nororiental; dos muertos en una peluquería del barrio La Pradera, son algunos de esos hechos de sangre.

Hace apenas una semana, durante la reunión del BID volvimos a escuchar el discurso viejo y remendado de que Medellín es la ciudad más hermosa y segura del mundo. Claro que sí. Medellín es una ciudad bonita, aseada, cívica. Su gente, es amable con el visitante, emprendedora, trabajadora, pero tienen la costumbre de mentirle al mundo en aras de quedar como los más “chachos” de la película. Que se mientan a ellos mismos no es problema, pero que sus autoridades y sus medios mientan y escondan toda la escoria que hay bajo el tapete fue lo que llevó a Pablo Escobar a convertirse en un ambiguo mafioso que veía tranquilamente sentado en las tribunas del Atanasio los partidos del Nacional.

Nadie ha identificado mejor que Alonso Salazar, el alcalde actual, las raíces socio-culturales del problema mafioso de Medellín y nadie como él maneja todas las aristas del conflicto para darle a Medellín el verdadero vuelco que necesita. Nadie como Alonso Salazar para no caer en la trampa de la seguridad democrática, que en vez de solucionar el problema lo ha multiplicado en una forma exponencial.

Si esa mano de muertos del fin de semana hubiera sucedido en Bogotá, y no en Medellín, ya todos los medios estarían crucificando a Samuel, el alcalde, y Nicolás Uribe lo estuviera citando a uno de tantos escandalosos e inoficiosos debates en el congreso. El problema no es de debates ni de escándalos.

La otra noticia va por el mismo lado

Cascos azules de la ONU en Cali pidió el gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía

Para pedirlos, argumentó que el municipio está en un sitio estratégico que permite a la delincuencia maniobrar de manera sorpresiva.
También pidió al director nacional de la Policía, general Óscar Naranjo, la presencia de mayor pie de fuerza.

El secretario de Gobierno, Víctor Manuel Salcedo, señaló que las cifras de la Policía, de Medicina Legal, de las secretarías de Gobierno de Cali y Valle muestran un comportamiento de la delincuencia en Cali: "No se trata de señalar a nadie, sino decir que vamos a implementar unas medidas, porque la situación de inseguridad de Cali no es una percepción, es una realidad", anotó Salcedo.

¿Leyeron bien? Cascos azules, como en Beirut, en la franja de Gaza, en Bosnia. Es decir, la situación en Cali desbordó cualquier límite sin que Uribe y su ministro de defensa platearan una estrategia válida y efectiva. La seguridad democrática cumplió en forma parcial su objetivo de acabar con la guerrilla, pero en forma sospechosa dejó intacta la estructura mafiosa del país. Y esa es la que está devorando nuestras ciudades.

¿Quedó claro en que país estamos viviendo? Como al 80 % de los colombianos no les queda claro, hay que repetirlo. No en el país de los buenos uribistas que luchan por acabar con las malvadas FARC. Sino en el país de las pequeñas mafias que durante los últimos años impusieron sus estructuras criminales en todos los niveles del estado.

Y cerremos con una internacional

Fujimori estaría preso hasta los 93 años; fue condenado a 25 de cárcel por homicidio y secuestro

Fujimori fue uno de los más presidentes más populares del Perú. Acabó con Sendero Luminoso y dicen que impulso el desarrollo de la economía. Los medios de comunicación lo adoraban. Cristina Saralegui se encargaba de ensalzarlo todos las noches a través de su hediendo canal peruano. Los dos estuvieron presos. La justicia se encargó de mostrar que detrás de todo lo que existía era un andamiaje bien montado de criminalidad y corrupción presidencial. ¿Nada parecido con un lejano país andino? Parece que la justicia existe y opera. No hay que tentarla, ni chuzarla.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Este jueves porten su dosis personal


Recibí este mensaje del Concejal Carlos Vicente de Roux convocando a una marcha el jueves 26 de marzo, a las 6:00 p.m., se realizará en la Plaza de Bolívar, una concentración de protesta contra el castigo al porte y el consumo de la dosis personal de sicoactivos. Me uno a la invitación y a la protesta contra esta y otras medidas del dictador Alvaro Uribe que ya no tocan sólo el ámbito de la política,sino que vulneran la intimidad de los seres humanos, algo que sólo se había visto en la antigua Unión Soviética. Vean la película la Vida de los Otros. Tanto que el dictador arremete contra el comunismo y los regímenes de izquierda y miren de dónde saca su arsenal de medidas totalitarias " Tengo ocho razones para apoyar la protesta, a saber: 1. El Estado no debe incursionar en el control de los placeres privados, ni siquiera en el de los placeres privados dañinos. De lo contrario se le abre el camino a esa modalidad de totalitarismo que invade la esfera de la vida íntima, el reducto más intocable de la libertad. Si el Estado lo penetra, cruza un umbral que puede llevarlo a no dejar nada por fuera de su control. Por eso en el ámbito de lo privado, ni siquiera el bien debe hacérsele a la gente a la fuerza. 2. La mezcla de medicina y represión −como la que se dará en los tribunales de jueces y siquiatras que ordenarán recluir a los adictos en centros de rehabilitación− es potencialmente muy peligrosa. Puede conducir a realizar operaciones de castigo, justificadas o no, bajo la cobertura de la protección a la salud, sin que puedan emplearse contra ésta los instrumentos jurídicos de control de las actividades propiamente represivas. Muchas experiencias internacionales lo confirman. 3. El mejor camino para conseguir que la gente no traspase los límites que convierten ciertos goces en autodestructivos (glotonería, alcoholismo, tabaquismo, consumo de estimulantes y sicoactivos, ludopatía...), es reforzar su capacidad para defenderse del riesgo por sí misma (como por lo demás lo hace, espontáneamente, la gran mayoría de la población). Para eso existe un amplio repertorio de instrumentos pedagógicos, publicitarios, tributarios, entre otros, que en vez de desempoderar a la gente, fortalecen su disposición a responsabilizarse del problema, en un marco de libertad. 4. Existen medios para presionar a un amplio número de adictos a someterse a tratamientos de rehabilitación, sin incurrir en el castigo al consumo. Consisten en suspenderle a quienes se sujetan a esos tratamientos las penas por delitos cometidos con ocasión o a causa del consumo (robos, agresiones...). Así, no es la esfera de la intimidad del consumidor la que se ve afectada, sino el ámbito de sus comportamientos externos en cuanto menoscaban derechos de terceras personas (la vida, la integridad, la propiedad...). De esa manera vienen actuando otros países, en seguimiento de recomendaciones de la ONU. Bajo ese esquema, por otra parte, es más fácil obtener un compromiso personal del adicto con la terapia, porque ésta no aparece como una imposición injustificada de la autoridad, sino como una compensación y una medida de prevención de los daños a la sociedad. 5. Hay una economía moral de la represión. En la medida en que se extienden las normas que establecen prohibiciones y sanciones hacia ámbitos que no lo justifican, se devalúan no solo las disposiciones nocivas o innecesarias sino el conjunto del orden normativo, y se debilita la acción de las autoridades encargadas de aplicarlo. 6. Hay una economía material de la represión. Los recursos que se destinan a tribunales y a cárceles para castigar conductas que no merecen serlo, se desvían de la persecución de comportamientos que sí deben ser sancionados (los homicidios, la corrupción...), o de la atención a otros fines del Estado (salud, educación...). 7. Los gobiernos democráticos deben guardarse de un coqueteo populista con las posiciones simplistas y el conservadurismo de cierto electorado. La gente, con razón, rechaza el consumo de drogas, por sus efectos sobre las personas, las familias y la comunidad, y reclama medidas contundentes contra él. Pero los gobiernos deben responder a esa demanda con medidas que no se lleven de calle valores esenciales de una sociedad democrática, porque el remedio será peor que la enfermedad. 8. La represión del consumo es la última pieza del aparato de la prohibición de la droga, que ha hundido a Colombia en la guerra y la violencia. Las estamos padeciendo, contra lo que dice el gobierno, no porque la prohibición sea incompleta (deja por fuera el consumo) sino porque existe la prohibición. Es ésta la que hace lucrativo el negocio, lo coloca en manos de grandes organizaciones criminales y le permite financiar a la guerrilla y a los paramilitares. Con un cordial saludo, CARLOS VICENTE DE ROUX R. Concejal de Bogotá PD/// el documento de convocatoria lo pueden descargar en http://apuestaporlaciudad.files.wordpress.com/2009/03/porte-su-dosis-de-personalidad1.pdf

La muerte del patrullero en la ciclovía



El domingo pasado la ciclovía de la carrera séptima parecía tener el mismo ritmo melancólico de la mañana fría y lluviosa, salvo por los buses que tronaban en el otro carril y escupían sus bocanada de humo venenoso, salvo por los taxistas que en el otro carril se pasaban todos los semáforos en rojo, sin importarles ni el peatón, ni los ciclistas, en su mayoría menores de edad, que a esa hora ascendían a la séptima buscando unos pocos kilómetros de diversión en esa ciudad de asesinos al volante.

Al pasar por la calle 67, frente al edificio de Caracol,
Nelson Fabián Pachón Otavo debía estar en la esquina cumpliendo con su labor de auxiliar de la policía, tratando de contener a los conductores que aún no entienden que el hecho de tener un taxi, un automóvil, un bus o un camión no les da derecho de zampárselo al humilde transeúnte, al ciclista o al conductor decente que espera a que los semáforos se pongan en verde, sin pitar. Debían ser las 11: 27 de la mañana.

A las 11:50 ya de regreso, la esquina de la carrera séptima con calle 67 era otra. Una ambulancia, un cuerpo tirado en el piso, dos policías motorizados y más de diez taxis obstruyendo la vía. Después, vine a saberlo todo.

A las 11:27 minutos de la mañana, según consta en los reportes oficiales, el taxista
Gerardo Vargas Hernández, boyacense y con 32 años, se pasó imprudentemente el semáforo en rojo del costado occidental de la 7a. Su taxi de placas VEI 992, afiliado a la empresa Taxi Express, se llevó de frente al Policía. Lo lanzó a 20 metros del sitio del accidente. Nelson quería estudiar Ingeniería Automotriz. Le faltaban 4 meses para terminar su servicio en la Policía. Hoy está en un cementerio.

No hay nada que decir ante este hecho. El taxista implicado sacará mil disculpas, todas infames, que el tiene que sobrevivir y llevar el pan para su casa. Sus colegas bloquearon la séptima para amedrentar a todo el que quisiera defender al patrullero. La policía tuvo que dispersarlos o ahí se hubieran quedado braveando todo el día

Sólo les pido que se paren en cualquier semáforo de
Bogotá y vean quiénes se los pasan en rojo. Taxistas y buseteros, asesinos en potencia, que hoy recorren la ciudad escuchando los chistes flojos, los programas degradantes y la basura de música que ponen en Candela.

Deberíamos hacer un ensayo ahora que la Secretaría de Movilidad se la pasa en esas. Dejarles las calles sólo a los taxistas,
buseteros y a los conductores de las camionetas traquetas, sin reglas, sin semáforos en rojo, con dobles filas en los cruces permitidos y en los prohibidos, y con una velocidad promedio de 100 kilómetros por hora.


jueves, 19 de marzo de 2009

En el lejano país, paisa, de Samuel y Alvaro, no se conjuga el verbo renunciar


Erase una vez, no en este país, sino en otro, muy parecido a este, un alcalde llamado Samuel, que eligió de personero a Francisco. Muchos de sus concejales y amigos se lo advirtieron, él tiene rabo de paja, pero Samuel no hizo caso, lo hizo elegir y con ese acto, heroicamente estúpido, dio papaya. Además, la ciudad de Samuel padecía muchos problemas que no acertaba a resolver. Todo se le fue juntando

¿Por quién era gobernado ese país? Por Alvaro, un exitoso finquero que se hizo reelegir violando la constitución, que se la pasaba haciendo política en vez de sacar de la pobreza a sus conciudadanos. Cuando Alvaro era presidente, Samuel era candidato a la alcaldía. Alvaro, que era un poco neurasténico, paranoico, no veía con buenos ojos que uno de sus oponentes llegará a mandar en la ciudad más grande de su finca, perdón, quiero decir de su país. Pero, por más que le dijo de todo, porque así era Alvaro, por más que le dijo guerrillo, terrorista y todo lo que el sabía decir, Samuel ganó y se lo tuvo que tragar. Pero Alvaro no se iba a quedar quieto

Y sus hijos tampoco. Sus hijos eran unos aventajados negociantes, que se hicieron famosos vendiendo a precios exorbitantes las artesanías que les compraban por chichiuas a los campesinos que merodeaban por las fincan cercanas a la de su padre y sus amigos. Esos adolescentes aventajados se la pasaban con un amigote llamado Daniel, uno de esos traviesos niñitos bien de Bogotá, más agalludos que cualquiera y, que a su vez, le manejaba las relaciones públicas a David, un emergente que se hizo rico vendiendo tarjetas prepago y ofreciendo exagerados rendimientos a quienes les servían de multiplicadores de su modelo de negocio, porque los bancos usureros de ese lejano país prestaban caro y pagaban poco;

Todo cambió cuando a David le dio por decir en público que los hijos de Alvaro estuvieron a punto de hacer negocios con él en su canal de televisión. Ese día, el mismísimo Alvaro se emberracó y dijo: yo a ese marica lo hundo Y lo hundió, maricas, lo encarceló, a él y casi toda su familia, le dijo paraco, guerrillo, terrorista, lavador, y de paso se comió la papaya que dio Samuel y Francisco su personero, que resultó muy amigo de David.

Alvaro tenía buenos amigos: todos muy bien colocados como sucede en esas suertudas familias de Medellín que tienen a todos sus cosios en buenos puestos. Alvaro era amigo de Roberto, el del periódico y el city canal y no se que más; de Julito, el de una emisora en la w, de Juanito, un patriarca cartagenero que se daba el gusto de hacer radiosucesos en chanclas mirando el Caribe, a todos ellos los puso Alvaro a destruir a David y a todo aquel que se hubiera cruzado con él, obvio menos a sus hijos, para que de esta forma, en ese lejano país, tan parecido al nuestro, no se volviera a saber de las ejecuciones extrajudiciales, ni de las interceptaciones ilegales de los teléfonos de los magistrados de la corte, ni del 60 por ciento de los congresistas amigos de Alvaro investigados por nexos con los parapoliticos que asesinaron a mas personas que las dictaduras chilena y argentina juntas, según sus propias confesiones, ni del desempleo, ni de la ruina económica, ni de los narcos que hacían pactos con el vocero de Alvaro, a sus espaldas, por supuesto, ni de la falta de carreteras, ni de los desastres invernales que no se previnieron y de muchas cosas más que pasaban en ese país subdesarrallado, donde la economía no crecía y todo se gastaba en combatir a la guerrilla, que supuestamente, Alvaro había arrasado hacía años, marica.

En cualquier otro país decente, no en ese lejano país, un país con buenas carreteras y aeropuertos, un país donde el procurador, el congreso y el fiscal hicieran su labor, Alvaro y Samuel hubieran tenido que renunciar, como pasó con Nixon en los mismísimos Estados Unidos, ante los que Alvaro se arrodillaba con su cara de seminarista de la Ceja. Pero en ese país lejano no. En ese país lejano, todo estaba permitido, salvo ser decente y honrado.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La carrera séptima en manos de los INTOCABLES


Está demostrado que la inmovilidad de Bogotá se debe en gran parte a los taxis y la contaminación a los buses y busetas que el Distrito aún no ha chatarrizado. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Y con datos.

Según un estudio de la Universidad Javeriana realizado en febrero, específicamente el día del aire limpio, fue evidente que en esa fecha, a pesar de que había restricción para más de un millón de carros particulares, el número de vehículos por hora en la Séptima se incrementó en 9 por ciento (pasó de 3.249 a 3.544). Más contaminación menos movilidad. La presencia de taxis en esta vía aumentó 9 por ciento y la de buses 21 por ciento.

Y ahí no para todo. En el mismo estudio se demuestra que el primer balance de la medida del Pico Valle y Placa de la administración distrital arrojó un resultado aparentemente sorprendente, pero que era de esperarse. Por la séptima circulan más carros. Sobre todo taxis. El resultado; más trancones. Según las mediciones, incluso en las horas valle la velocidad de los desplazamientos por esta vía se redujo en 8 por ciento. Tras aplicar la restricción de 14 horas diarias para los particulares (de 6 a.m. a 8 p.m.), la velocidad de circulación por este corredor registró una caída considerable en las horas pico de la tarde. Llegó a 20,6 kilómetros por hora.

El problema de los taxis como se sabe no tiene arreglo. Cualquier cosa que se haga contra ellos es tiempo perdido. Bloquean la ciudad y punto. Les colocaron un chip y las cámaras que los detectan aún siguen guardadas en las bodegas de la Secretaría de la Movilidad.

El problema de los buses y busetas contaminantes tampoco tiene arreglo. Nada que se chatarrizan todos los que se tienen que chatarrizar y ahora salen con que van a ser los mismos transportadores los que se van a encargar de reorganizar las rutas. El Distrito Capital tiene sus castas y sus intocables. Los taxistas y los transportadores NO SE TOCAN.

Precisamente para ordenar le tráfico por esta ruta, el Secretario de Movilidad ha prometido un plan piloto que arrancaría en abril o mayo. Las 41 empresas de transporte que tienen rutas por esta vía también trabajan en un plan para mejorar la calidad del servicio.

Ahora resulta que los causantes de la contaminación y la inmovilidad van a recibir como premio operar un remedo de troncal sobre la séptima, una troncal sin transmilenio ni metro, una troncal caótica, sucia, desorganizada, con paraderos que van a durar ocho días y después, lo mismo de antes, con los mismos de antes.

lunes, 16 de marzo de 2009

Bienvenidos a nuestra perfecta y mala copia del DF


Cuando usted entré al centro expandido de Bogotá, es decir a esas calles que van de la 26 a la 100 y de la carrera séptima a la NQS, estará entrando en el mismísimo demonio que se tragó al DF, la rechingada cápsula de la contaminación,

Ahora si, no hay retorno, nos rechingaron el aire, nos jodieron los pulmones. Y nadie hizo nada. Y nadie dijo nada. Al menos en el DF tienen metro y avenidas amplias. Aquí la rechingada cápsula de la contaminación se tragó una ciudad premoderna y estancada.

Lo dice un informe de la Universidad Nacional. Ahora el cielo es rejodidamente negro, la temperatura pasa de 22 grados, el calor es padre, el cabrón oxígeno nos falla, se agudizan las enfermedades respiratorias y aparecen brotes de malaria

El fenómeno fue llamado oscurecimiento global, y es producido por la combustión de gases resultantes del flujo vehicular y las industrias. Uno de los grandes causantes de este rollo es el ozono troposférico (O3), un gas incoloro que se produce por las quemas de combustible, vapores de la gasolina y solventes químicos.. De esta forma, la radiación que sale de la Tierra se queda atrapada, aumentando las temperaturas, y a la vez, impidiendo que los rayos solares ingresen a la Tierra”.

Este proceso de calentamiento de la ciudad se viene presentando desde los años 70 y 80. Son culpables los presidentes y los alcaldes, los ministros (uno de ellos con una enorme narizota pero nunca se dio cuenta de nada y casi lo elegimos alcalde) y los secretarios de ambiente. Son culpables los industriales y los transportadores que contaminan. Pero el premio mayor de esta infamia se lo lleva ECOPETROL con su sucio combustible azufrado.

Ahora podrán salir a firmar pactos y a realizar convenios, el presidente camorrero, el alcalde narcoléptico (dormido), el nuevo ministro de ambiente (el regalo para Cambio Radical) el discretísimo secretario de Ambiente de Bogotá, los industriales y los transportadores. Pero ya es tarde ya nos rechingaron el aire. Ya nos convirtieron la sabana mas transparente del aire en una rechingada mala copia del DF. Y encima, sin metro.

lunes, 9 de marzo de 2009

El "metal" no tiene la culpa


No es culpa del metal señores, ni de Iron Maiden, ni de la marihuana, ni del alcohol. Es culpa de los idiotas que se creen cada una de las palabras escritas en esas canciones comercialmente tanáticas y diabólicas, que se disfrazan de negro, se den pata y puño en los conciertos.

La música no tiene la culpa de nada. Por más ruidosa, agresiva, malévola o perversa, que nos parezca, es sólo eso, un sonido. Las letras de algunos géneros comerciales o variantes del rock sirven para desfogar los bajos instintos del ser humano; a unos les puede gustar a otros no. El metal en todas sus variantes, el punk, el rap, utilizan mensajes diabólicos o tanáticos o constestarios, para crear una ficción, para diferenciarse de los demás géneros, pero sólo como herramienta para vender camisetas negras, tatuajes, peinados, forjar ídolos y mercadear conciertos y todo el entramado estético que todos sus seguidores siguen como si fueran una religión o una fe. Y en el fondo no es nada. Ellos lo saben. Los productores, los cantantes, la bandas. Pero hay idiotas que se lo creen

Debe haber millones aficionados al metal en el mundo, pero de esos, sólo mil o dos mil son tan idiotas que se creen el cuento de que ser metalero es ser algo y de que para serlo tengo que demostrarlo rompiendo los vidrios de los apartamentos de El Quirinal o de Pablo VI.

Ser metalero, punkero o no se qué mierdas, no es nada y esa nada no da derecho a volver mierda la ciudad. ¿Por qué no vuelven mierda sus casas o simplemente se vuelven mierda ellos solitos, unos contra otros, sin salpicarnos?

La culpa no es de la marihuana, que es una droga que invita al amor, a tocar a soñar, no a destruir. La culpa no es del alcohol o si no todos los sábados amanecerían rotos los vidrios de los edificios que rodean la cuadra picha.

La culpa es de lo que los antropólogos complacientes llaman las tribus urbanas, de los que creen que por creer son algo y tienen una razón de ser cuando cada una de sus creencias no son más que chorros de babas, ideotas baratas sobre el mundo, el universo, la sociedad y el país.

Creer que porque escucho tal o cual clase de música soy algo es la peor imbecilidad que ha creado esta sociedad de masas posmoderna. Ese nivel de exaltación ha hecho de la música un fetiche, un supermundo consumista, falsamente gótico, que se nutre de la peor basura demoníaca.

Pero lo peor es que todos esos idiotas vivan en este país o en esta ciudad. ¿Cuándo han visto disturbios antes de un concierto de rock en Londres o en Buenos Aires. Nunca. Lo peor de estos idiotas es que son violentos creyéndose rebeldes, contestatarios, undregrounds. Lo peor es que haya intelectuales o científicos sociales que les den nombres, legitimidad y credibilidad y que la administración distrital los valide y la policía los haga héroes.

La música es muy buena, toda, cualquiera, y uno es libre de escuchar lo que quiera, pero la música no es disculpa para acabar con todo o con algo.

jueves, 5 de marzo de 2009

Paro contra el pico y placa inmovilizó el centro


¿Cuántos millones de pesos perdió la ciudad durante las 5 horas que duró el paro de los repuesteros y de los comerciantes de San Andresito? Todo el mundo tiene derecho a protestar, pero por qué marchar bloqueando las vías del centro y la operación de TM. ¿Por qué una minoría perjudica a la gran mayoría de la ciudad? ¿Por qué seis mil marchantes dejan sin transporte a unos cientos cincuenta mil usuarios de TM?

Todo el mundo tiene derecho a protestar. Con razón o sin ella. Pero la de ayer fue la marcha de los repuesteros del 7 de agosto y la Estanzuela. Y del comercio de los San Andresitos donde se vende sin factura, es decir no se le paga impuestos a la ciudad ¿No es en la Estanzuela y en el 7 de Agosto, dónde se vende todo lo robado, deshuesado, gemeleado? ¿Han pasado ustedes por allí? Las vías públicas son talleres, el caos es total, la inmovilidad es completa. ¿Y por los San Andresitos?

En una democracia todo el mundo tiene derecho a protestar. Con razón o sin ella. ¿Pero una minoría que se mueve entre lo antisocial, la informalidad y la ilegalidad, tiene derecho a bloquear el centro de la ciudad durante más de 5 horas y provocar en el centro un trancón descomunal?


Foto de www.elespectador.com.co

lunes, 2 de marzo de 2009

La imagen del dia...de la semana y de todo el mes

¿Incultura ciudadana?
¿Lo que hacen los habitantes de la calle mientras usted duerme?
¿ Fracasó la campaña de reciclaje en la fuente?
¿Des-Aseo-Capital?
¿No hay un CAI por ahí cerca?
Respuesta:
Todas las anteriores

viernes, 27 de febrero de 2009

Las noticias de la semana y unas preguntas



José Obdulio Gaviria dice que no es el Montesinos de Colombia...
¿Quién es peor periodista el que paga para publicar interceptaciones en Semana o el que le lambonea todas las mañanas a Uribe desde Radio Sucesos RCN?

Carlos Gaviria no quiere ser candidato presidencial ni del polo
¿Entonces qué carajos quiere ser?

Estupefacientes pide al Chiqui que sea el técnico de Millos
¿Los pájaros tirando con las escopetas?

Esta es una crisis normal, dice el presidente de Millos
¿Entonces el anormal es él?

Cuando "el DAS necesite una interceptación...
tendrá que hacerlo con la Policía: Uribe
¿Y cuando Uribe las necesite con quién las hará?

jueves, 26 de febrero de 2009

Localidad de Teusaquillo: Un ¨cartucho" expandido


En Bogotá hay 8.385 habitantes de calle según el V Censo de Habitantes de Calle de 2008 realizado por La Secretaría de Integración Social

El 47.1% de los habitantes de calle censados se encontró en las localidades de Santa Fe, Mártires y candelaria; el 21.6% en Teusaquillo, Barrios Unidos, Puente Aranda, Fontibón y Antonio Nariño; el 11.3% en Kennedy, Tunjuelito y Engativá; y en la zona norte de la ciudad, conformada por Suba, Usaquén y Chapinero se encontró al 9.9%.

No sorprende que casi 20 de cada 100 habitantes de la calle de Bogotá vivan en la localidad de Teusaquillo. Hace muchos años que esta localidad se convirtió en un cartucho expandido sobre el que no se ve acción ninguna de la policía, ni de la alcaldía ni de la administración distrital.

Es más, según datos de la Alcaldía de Teusaquillo la situación podría ser estadísticamente más alarmante: en el sector hay 3168 personas en estado de indigencia, lo que equivaldría no al 21.6 % que señala la encuesta de La Secretaría de Integración Social, sino al 37 %. O sea casi la mitad de los habitantes de la calle viven en un sector que antes era residencial y en el que ahora cohabitan todos los usos urbanos permitidos e ilegales, incluidos por su puesto, prostitución, ollas de droga, amanecederos y otros. Todo a la vista de una estación de policía, tres CAI, el Concejo de Bogotá, La Veeduría Distrital, el Canal Capital, la Cámara de Comercio, 3 centros comerciales, un estadio y un coliseo deportivo.

Pero alármense más: Teusaquillo tiene una extensión de 1.419 hectáreas y una población de 137.179 personas, según el censo 2005. Poniendo las cosas en un lenguaje más urbano, en la localidad debe haber 2 habitantes de calle por cada manzana, casi uno por cuadra. Un cartucho expandido, ni más ni menos, igual de peligroso, deprimente y deteriorado en medio de una comunidad que quiere vivir bien, trabajar, producir o divertirse, que paga impuestos y servicios de estrato 4 y que a ratos se siente como si viviera en las Cruces, con el debido respeto para ese tradicional barrio del oriente Bogotano. En esta localidad convivimos con 116 cambuches y 48 parches

No vamos a desconocer el inmenso drama que hay detrás de cada uno de estos 8.385 seres humanos. El 44.8% es de fuera de Bogotá, 24.2% se trasladó buscando un mejor futuro y un 17.4% por escapar de situaciones violentas o amenazantes. El 68.1% consume bazuco, el 80.5% todos los días. Pero ojo: un 16% está en la calle porque quiere, inclusive porque hay una forma de vida perversamente rentable. Es decir. Detrás de los dramas humanos también se esconce una red de negocios lícitos mal manejados como el reciclaje, pero también el narcotráfico y las redes de atracadores y de antisociales. Y súmenle a eso la situación siquiátrica de muchos de estos desplazados.

Corriendo el riesgo de parecer fascista, soy de los que no se puede acostumbrar a tener que vivir en medio de la basura, las amenazas y los atracos extorsivos que de una u otra forma tienen que ver con esta población. Obvio, por encima de todo, no concibo como una ciudad que tiene una secretaría de integración social con un presupuesto multimillonario no haga nada para tratar de mejorar las condiciones de vida de estos ciudadanos en el sentido. Apelando al eufemismo de habitante de la calle, la Policía no hace nada, los alcaldes locales pasan de agache y la administración se evade detrás de su política de derechos. ¿Y los derechos de los habitantes, comerciantes y empresarios del sector? Esos no valen. No cuenta en la Bogotá del Polo.

El Plan de Desarrollo ‘Bogotá Positiva’ del Alcalde Samuel Moreno contempla entre sus objetivos la atención de esta población, encaminada a restablecer y garantizar sus derechos. Para ello, Integración Social desarrolla en la ciudad acciones que buscan contribuir al desarrollo humano integral de los ciudadanos habitantes de calle y familias que habitan zonas de alto deterioro urbano, propiciando el reconocimiento, restitución y garantía de sus derechos. Para ello se desarrollan cuatro estrategias (Acercamiento en Calle, Atención Integral, Desarrollo Personal y Fortalecimiento). La alcaldía local dice estar realizando una intervención enfocada al acercamiento y sensibilización de la población con el fin de vincularla a procesos formativos y productivos des-estimulando la ocupación del espacio público.

Los resultados no se ven. Si esto es un Cartucho expandido, ¿por qué no hacer una intervención en firme? Batidas de la Policía, con presencia de la Secretaría de Gobierno y de todos los noticieros de televisión, como le gusta a Samuel No. Eso ni pensarlo. En esta administración no hay firmeza, solo afanes pantalleros y este no es un tema que venda su imagen bonachona. Todo lo contrario. Ahora planea sanear el llamado Bronx, como quien dice, que Teusaquillo se prepare para recibir otros tres mil habitantes de la calle. Y eso que por aquí vive su señora madre. La doctora María Eugenia.